sábado, 9 de julio de 2011

¿Por qué demonios cuando miro por la ventana a la luna una Torre plateada me estropea la vista?

Los Mitos de interés de Cristalia.


Por Elistor Vidaseternas, Experto en mitología cristálida.


Lectores de Cristalia News, muchas son las maravillas que nos ofrece Cristalia, nuestra ciudad, y pocas no tienen su origen en una historia tan increíble a oídos noveles que se debe de disfrazar de mito para que entre mejor en las cabezas de los visitantes y nuevos ciudadanos de Cristalia. Por eso, esta sección está dedicada a contar esa mítica historia, que da explicación a portentos tales como la levitación de la ciudad en el aire, la existencia de edificios que aparecen al salir un astro rey o una señora de la noche, o la creación continua de zonas nuevas en la ciudad sin la necesidad de mano de obra.

"Todo este conocimiento milenario por el simple precio de un Auro ¿Se lo pueden creer? - Añade el Redactor Jefe"

Muchos de nosotros, gentes que han pateado de toda la vida esta gran ciudad conocemos la mayoría de estas historias, pero alguna sorpresa puede que se lleven.

El primer mito que voy a contarles es el "Mito de la Relojera y la Luna" el cual es famoso entre los Cristalinos y Cristalinas, y conocido por muchos viajeros. Esta historia explica la función de La torre de la Luna, el edificio nocturno más alto de la ciudad, así como el cambio drástico que sufrimos cuando cambiamos de una estación a otra.

Yo mismo (No quiero echarme flores, pero) oí esta historia de los labios de la protagonista, nuestra querida y famosa heroína Shanae, la guardiana del Relog y suma sacerdotisa de la diosa Luna. Tras mucha insistencia, profesionalidad laboral y una prohibición de acercamiento a este personaje público (hay gente que se le sube la fama a la cabeza) conseguí esta y varias historias de sus mismísimos labios para el deleite veraz de nuestros queridos lectores.

Así que cuando vuelvan a mirar a la hermosa Torre de la Luna, y se vuelvan a preguntar Por qué seres de planos diferentes tienen que aguantar que tamaño colosal edificio les tape la vista recuerden esta historia, no les solucionará nada respecto a las vistas, pero el saber calma la mente.

Sin más dilación el mito transcrito tal como lo contó Shanae:

La Relojera y la Luna:


Shanae, guardiana del reloj, subía tranquilamente los etéreos y cristalinos peldaños de la escalera que ascendía por el muro exterior de la torre. No tenía prisa, el atardecer estaba casi empezando, pero la Luna ya se mostraba en lo alto de la ciudad, atenuado su mágico fulgor por el rojo, el naranja y el malva del crepúsculo. Con la aparición de la Luna en los cielos de Cristalia, la torre de la Luna empezaba a formarse; primero, como un contorno en un banco de niebla. Poco a poco, cuanto más se ocultaba el Sol tras los horizontes, donde solo moran los bancos de nubes, más poderosa, majestuosa y brillante se hacía la luna; y con ella, la torre cobraba fuerza y se hacía más estable y corpórea en este mundo.
Las columnas de plata aparecieron sobre el tejado de la torre del reloj, el mármol blanco, tan puro y luminoso como un haz de luna, surgió poco a poco, formando espirales y cornisas que no estaban al alcance de la mano de ningún artesano que caminara por este mundo. Pero la joya de la torre, la parte más bella, suspiro de los arquitectos y los artistas, era la escalera de cristal que rodeaba el exterior de la torre como un bellísimo brazalete de diamantes alrededor de un brazo.
Justo por esas escaleras subía ahora mismo Shanae, que como guardiana del reloj, era la única persona con derecho a pisar los efímeros escalones que al contacto con la suela de los pies de otra persona, se hubieran evaporado como humo. Shanae alzó la vista, dirigiéndola a la cúspide de la torre, la cual aún era un esbozo, a mitad de camino entre el sueño y la realidad. Sonrió tristemente y siguió ascendiendo la escalera, cerró los ojos y sintió el viento frío de la noche en el rostro, jugueteando con sus finos cabellos. La brisa cobró poder, y colándose por su vestido, mordisqueó suavemente sus hombros, incitándola a subir más rápido los escalones.
La torre era el edificio nocturno más alto de la ciudad, pero Shanae nunca sentía miedo al subir la empinada escalera, se sentía más segura y firme en los escalones diamantinos que en el suelo de piedra y vidrio de la ciudad, sabía que antes se destruirían y caerían de viejos los mecanismos que mantenían a Cristalia suspendida en el aire a que se borraran los luminosos hechizos que mantenían sus pies sobre esos etéreos escalones.
Sin apenas apreciarlo, Shanae descubrió que la luna ya estaba plena en el cielo, y del sol solo quedaba el recuerdo y la promesa de volver en unas horas. Su pie tocó el suelo metálico de la cúspide, y con el contacto, una parte de su mente despertó, una parte que, como cada noche al pisar la cúspide, le susurraba a modo de saludo "Siéntate en el trono y ten fe en la luna" y ella, como cada noche, dirigía sus pasos hacia el trono blanco que ocupaba el centro de la plataforma. Shanae se sentó lo más recta que pudo en la piedra blanca y luminosa, cerró los ojos, tomó aire con fuerza y murmuró "Yo creo en ti, oh poderosa Luna, por eso te pido que creas en mí" y como respuesta, su voz interior le dijo "Y yo creo en ti, fiel guardiana" y su cuerpo sintió una ligera presión.
Al abrir los ojos Shanae estaba sentada en otra parte, una sala con paredes de humo azul noche, maquinaria de plata y una claraboya tan grande que era parte del suelo y del techo al mismo tiempo. Esto era el salón de la Luna, la verdadera cúspide de la torre, un espacio que los mitos situaban en el corazón de la diosa de la noche, aunque a Shanae le gustaba llamarlo simplemente La sala de máquinas. 

Desde esta sala, las cosas más relevantes del planeta eran controladas, o más bien, supervisadas por Shanae. Desde su trono de plata y humo, Shanae giró tres relojes de arena de luz de luna, y la voz le dijo "Ya sabes qué noche es hoy, llámalos y recuerda que el equilibrio está en tus manos esta noche". Si, lo sabía, era la última noche de verano, y el vigoroso y alegre señor del fuego y el calor debía volver a dormir antes de que amaneciera, para que su hermano, el melancólico señor de la lluvia y los vientos se hiciera con el control del planeta.
Con un gesto suave, Shanae sacó una llave plateada que llevaba colgada al cuello, Apuntó a un punto de la sala, y un haz de luz azul surgió y empezó a expandirse lentamente; cuando el rayo de luz se hizo lo suficientemente grande, Shanae giró la muñeca y sonó un chasquido en toda la sala. El rayo había desaparecido, y en su lugar una esfera de luz descendía lentamente hacia el suelo. 

Al tocarlo, la esfera se abrió como una flor de loto, y en su centro apareció la figura de un hombre joven, vestido de rojo. Su pelo era de fuego, y su piel, dorada, sus labios rojos y sus sobrenaturales ojos, dos ascuas azules. El espíritu miró fijamente a los ojos de Shanae y gritó "¡Mortal, es demasiado pronto, no puede acabar ya mi reinado!", y Shanae, sin inmutarse, le dijo "Lord Verano, tu hora ya pasó, el equilibrio debe continuar, las estaciones deben seguir, ya es hora de que te vayas a dormir", y con pesar dijo "Lord Otoño... debe hacerse con el mando, mal que nos pese a todos" y con un suspiro le ofreció su mano a Lord Verano. Uno de los tres relojes de arena terminó de escanciar su contenido en su recipiente inferior, y al caer el último grano, un eco como el repicar de una campana reverberó por toda la instancia. "Aprisa, espíritu, ya es medianoche" dijo Shanae apremiando a su acompañante, el cual emitió una llama de furia y le tiró a la cara un broche dorado, "Ya sé a donde debo ir, descuida mortal, pero recuerda, mi hora de nuevo llegará" Y Shanae simplemente le respondió "Y llena de dicha te devolveré este broche, dulces sueños". 

De golpe empezó a sentir más frío y cuando miró su mano, vio que el broche ahora era marrón como el bronce. Al levantar la vista, la escuálida y algo ajada cara de Lord Otoño apareció ante ella, y su voz, que era como el sonido del viento al mover las hojas muertas de los árboles llegó a sus oídos. "Es mi turno, por fin es la hora del otoño", dijo el espíritu; Shanae simplemente asintió y le entregó el broche, que fulguró en las manos del espíritu y desapareció. Justo en ese momento, el sonido de otra campana inundó la habitación. Justo a tiempo, el ciclo se había continuado justo a tiempo. Volvió a encerrar la esfera de luz en su llave con otro giro de muñeca; y con un gran suspiro y un pequeño bostezo, Shanae se sentó en el trono de la sala, se acomodó y cerró los ojos, buscando su recompensa en su mente... buscando su recompensa en sus sueños.
Y se durmió tranquila, relajada y serena, sintiendo más frío que la última vez que había dormido en el trono, pero qué queréis, era ya otoño; y sobretodo se durmió segura, segura de que cuando saliera el sol, ella se despertaría con el sonido de una campana, en el tejado de la torre del reloj.


Espero que hallan disfrutado del mito de hoy, en próximos días, más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario